Los paisajes del PN de Somiedo

Paisajes PN Somiedo Javier Pedrosa
Los paisajes del PN de Somiedo de Javier Pedrosa

PRÓLOGO

Carmen Rodríguez Pérez
Profesora de Geografía Física de la Universidad de Oviedo

El parque nacional de Somiedo, situado en el límite meridional de Asturias, en su franja centroccidental, es un espacio de montaña de gran singularidad desde el punto de vista de su paisaje y que ofrece una configuración geomorfológica y biogeográfica excepcional dentro del ámbito de la cordillera Cantábrica.

La rotundidad de la organización morfoestructural de tipo apalachense, la presencia de reconocibles formas de relieve glaciares en las áreas de mayor altitud, o la importancia y extensión de las formaciones arbóreas caducifolias —como los hayedos que se extienden por las vertientes de umbría— y esclerófilas —caso de los encinares acogidos en las abrigadas gargantas calcáreas—, por enumerar algunas peculiaridades, son características que confieren a este espacio una gran diversidad paisajística que lo hace especialmente atractivo.

Este entorno natural sobresaliente —que, además, da cobijo a una gran variedad de especies animales, siendo la más emblemática de ellas el oso pardo cantábrico—, unido a la idiosincrasia de su componente cultural, resultado del aprovechamiento ganadero tradicional y, en particular, de la convergencia en su territorio de distintos tipos de trashumancia de radio diverso y con variadas huellas materiales e inmateriales, incluidas las propias de los vaqueiros de alzada o la conservación de las cabanas de teito, se ha visto materializado en un precoz reconocimiento desde el punto de vista institucional, encontrándose su conservación amparada por varias figuras de protección adscritas tanto a la Red Regional de Espacios Naturales Protegidos del Principado de Asturias como a otras redes de carácter internacional (ZEPA, LIC, reserva de la biosfera e inclusión en la Lista Indicativa del Patrimonio Mundial de la UNESCO).

Se entiende así que, con todos estos atributos, Somiedo se haya convertido en las últimas décadas en un destino de primer orden dentro del turismo de naturaleza, tanto en el ámbito nacional como en el internacional.

Es en este contexto de creciente afluencia de visitantes al concejo de Somiedo, muchas veces atraídos por la posibilidad de avistamiento del oso pardo, en el que el libro que tiene el lector en sus manos puede resultar más provechoso, ya que no nos hallamos ante una guía más que venga a ponderar los atractivos —que son muchos y muy variados— de este territorio; lo que lo hace diferente, a mi modo de ver, es precisamente la perspectiva geográfica que se percibe en cada uno de los apartados que componen esta obra y que la convierte en particularmente útil para entender desde un enfoque integral, y por lo tanto mucho más complejo y enriquecedor, la configuración y la belleza de este excepcional espacio de montaña.

El autor, Javier Pedrosa, ha sabido trasladar con destreza los conocimientos adquiridos durante su formación académica (licenciado en Geografía e Historia, sección Geografía, por la Universidad de Oviedo), complementados a su vez con los derivados de su dilatada experiencia profesional como guía intérprete del paisaje y guía de turismo científico, a la descripción y puesta en valor del paisaje del concejo de Somiedo. Incansable viajero a lo largo y ancho del mundo, transmite con este trabajo su apego por Asturias, despertando la curiosidad en las personas interesadas y animándolas a la contemplación pausada del paisaje de Somiedo.

Dice en una entrevista el insigne geógrafo Eduardo Martínez de Pisón: «el paisaje de montaña es una fuente de satisfacciones sin límites que, además, proporciona un disfrute de la vida mayor, pero hay que aprender a mirarlo. Cuanto mejor es nuestra capacidad de observación y de “estar ahí” en todos y con todos los sentidos, la recompensa es más profunda».

Este trabajo tiene precisamente la virtud de contribuir a eso, es decir, de «enseñar a ver», y por eso el lector que avance por la senda de sus páginas va a adquirir un mayor conocimiento del patrimonio natural y cultural de Somiedo y, por consiguiente, también de lo que es su valor intrínseco, ya que ambas cuestiones, grado de conocimiento de un territorio y su valoración, van necesariamente unidas de la mano.

Descubrir la grandeza que atesora la montaña somedana es incompatible con las prisas y el consumismo acelerado que en muchas ocasiones preside las actividades turísticas tan en boga en estos tiempos. Se necesita, por el contrario, un caminar sosegado y atento a nuestro entorno, y eso es lo que precisamente nos sugiere Javier Pedrosa en esta obra, especialmente en los apartados de identificación y clasificación de los paisajes de Somiedo y de propuesta de itinerarios que desarrolla.
Ojalá que quienes la utilicen para acercarse a este privilegiado lugar de la montaña occidental cantábrica sepan disfrutar del mismo y respetarlo como se merece.

 

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