Corredor lobero del Pigüeña

Propuesta de Plan Estratégico de Adaptación al Cambio Climático en Ibias

Las condiciones geográficas de la región asturiana favorecieron la explotación de unos determinados recursos naturales por parte de las comunidades aquí asentadas a lo largo de la historia.

Tras la pesca, la caza, la minería y, sobre todo, la agricultura y la ganadería, en el siglo XX, llegaría la industria y el turismo. Siglo a siglo los asturianos, a través de sus actividades económicas y, en general, su relación con el medio natural, han ido forjando un territorio del cual somos herederos.

Después de siglos de vigencia en Asturias, el modelo histórico de explotación desaparece tras la Guerra Civil. Durante el siglo XX la planificación territorial en la región estuvo liderada por el crecimiento económico y la creación de riqueza basada en un modelo de polarización espacial y difusión urbana e industrial, que trajo consigo la concentración de la población y la actividad económica en el centro de la región, así como el abandono del campo.

El territorio asturiano está desde entonces, en muchos sentidos, descompensado, desequilibrado. Es un desequilibrio territorial de carácter estructural y administrativo.

El territorio asturiano cuenta con un centro neurálgico que llamamos Ciudad Astur. Junto con el surco prelitoral y las rasas costeras concentran más del 80% de la población total y, con ello, la mayor parte de la actividad económica en la provincia, sin embargo representan menos de la mitad del total de su territorio.

La porción restante se corresponde con las montañas de la divisoria y Picos de Europa por un lado, y las sierras interiores por otro.

Si bien las primeras acogen la mayor extensión de superficie protegida, las sierras interiores están en “tierra de nadie”, sin protección medioambiental ni ferviente actividad económica. Es en las sierras interiores, de hecho, donde se encuentran la mayor parte de núcleos de población abandonados en las últimas décadas.

Las sierras interiores se localizan entre el foco principal de actividad regional (Ciudad Astur) y algunas de las zonas con mayor atractivo turístico del Principado de Asturias.

Además acogen actividades económicas no viables actualmente en los espacios protegidos ni en las zonas residenciales, generando así su propia dinámica local. Es el caso de los concejos donde se practica la minería. Las sierras interiores conectan polos de actividad importantes en la red regional y, en definitiva, actúan como zonas de transición en la dinámica general de la movilidad en Asturias.

Planificación territorial y desarrollo económico

Desde hace unos años para acá el turismo se ha convertido en una alternativa profesional a las actividades campesinas tradicionales en las zonas rurales asturianas.

En los espacios protegidos se han encontrado recursos ecoturísticos para el desarrollo económico de los respectivos concejos.

Las iniciativas locales en los municipios de las sierras interiores, sin embargo, no han conseguido tanto éxito en sus planes de consolidar el turismo como actividad económica importante, pero no es, sin duda, por no contar con recursos objetivamente muy valiosos.

La actividad turística en Belmonte de Miranda puede beneficiarse del flujo, y del estado y dinámica presente en el espacio que administra, es decir, de su condición de zona de transición o conexión entre puntos calientes en la movilidad regional.
El turismo puede -y debe- ser también un medio para crear riqueza en Belmonte de Miranda, aprovechando las características propias de su territorio. Una acertada planificación del turismo en Belmonte de Miranda permitiría:

  • La integración de los valles tributarios al del Pigüeña en la red de recursos turísticos del concejo.
  • La conservación del medio natural y la transmisión de la identidad cultural.
  • La creación de una marca local.
  • La promoción nacional e internacional del destino adecuación a los objetivos de la Agenda 2020-2030.
  • Adecuada mitigación y adaptación al cambio climático.
  • Adecuada prevención de riesgos de actividades en la naturaleza.

El caso de Belmonte de Miranda

El concejo de Belmonte de Miranda, localizado en las sierras interiores del occidente asturiano es, probablemente, el concejo que mayor potencial turístico tiene de entre todos los ubicados en estos espacios de transición.

Además de su favorable localización espacial –pues se encuentra entre Ciudad Astur y el parque natural de Somiedo– Belmonte de Miranda cuenta con recursos, infraestructuras y equipamientos suficientes para -aprovechando ese flujo de viajeros y ofreciendo sus propios productos y servicios- captar y acoger un mayor número de visitantes y, a través del turismo de calidad, estimular la economía local.

Los límites administrativos del concejo se adaptan a la disposición de la estructura geológica en esta parte de la región, y a la pequeña red hidrográfica de la cuenca Pigüeña-Narcea-Nalón aquí instalada.

Todo con un rumbo ligeramente tendido SO-NE, adoptando una forma de pasillo ancho. La mitad sur del concejo alberga singulares formaciones geológicas, considerables bosques de caducifolias y poblaciones de especies animales icónicas.

Los restos arqueológicos y etnográficos son abundantes, y los paisajes variados y con valor identitario. Belmonte de Miranda cuenta con todo lo que un destino turístico necesita pero no está obteniendo un beneficio correlativo a lo que ofrece ni al número de personas que transitan por sus carreteras.

Se pueden estar desaprovechando oportunidades por la falta de proyectos que entiendan la industria turística desde el territorio y para la sociedad.

La planificación es una parte fundamental de cualquier proyecto. Si queremos aprovechar las oportunidades que se nos brindan debemos comenzar con un buen plan.

Un buen comienzo podría ser un plan sectorial de turismo que permitiera analizar el estado actual del territorio y del sector, realizar un inventario de recursos turísticos y completar la base cartográfica de hábitats y paisajes del concejo.

Tras recientes estudios realizados en el concejo hemos constatado las posibilidades que determinadas zonas del mismo tienen para colaborar en el desarrollo económico y social de estos valles a través del ecoturismo.

Vemos viable la acometida de un proyecto que dinamice estas zonas con propuestas sostenibles, responsables y regenerativas. El Corredor Lobero del Pigüeña es nuestra propuesta.

La planificación es una parte fundamental de cualquier proyecto. Si queremos aprovechar las oportunidades que se nos brindan debemos comenzar con un buen plan.

Un buen comienzo podría ser un plan sectorial de turismo que permitiera analizar el estado actual del territorio y del sector, realizar un inventario de recursos turísticos y completar la base cartográfica de hábitats y paisajes del concejo.

Tras recientes estudios realizados en el concejo hemos constatado las posibilidades que determinadas zonas del mismo tienen para colaborar en el desarrollo económico y social de estos valles a través del ecoturismo.

Vemos viable la acometida de un proyecto que dinamice estas zonas con propuestas sostenibles, responsables y regenerativas. El Corredor Lobero del Pigüeña es nuestra propuesta.

El caso de Belmonte de Miranda

El corredor lobero del Pigüeña es un espacio segregado adaptado a la estructura geológica y la red hidrográfica de la mitad meridional de Belmonte de Miranda por la que queda delimitado. Es d e fi n i d o p o r u n a c o l e c c i ó n d e comunidades vegetales y animales característicos, la red de asentamientos y viaria, y los equipamientos turísticos de Belmonte de Miranda. El corredor lobero del Pigüeña es una franja del territorio a la que se le asignan funciones específicas de acuerdo al objetivo que se persigue. Las funciones del corredor lobero del Pigüeña son:

  • hábitat del lobo
  • marca diferencial
  • testimonio de las poblaciones loberas actuales
  • ejemplo de convivencia entre lobo y humanos
  • reclamo ecoturístico (desarrollo y promoción)
  • ejemplo de cooperación entre entidades administrativas
  • escenario de actividades turísticas responsable y regenerativas.

Objetivos

La puesta en marcha de este plan sectorial persigue unos objetivos concretos, entre los que se destacan como objetivos generales:

  • la promoción del concejo como destino turístico
  • la dinamización turística de una parte del concejo
  • la zonificación no vinculante del espacio

Entre los objetivos específicos se cuentan:

    • elaboración de un inventario de especies
    • el establecimiento de una zona ejemplar de la convivencia entre especies
    • la creación de una marca vinculada al lobo
    • la cooperación interconcejil en materia de conservación medioambiental y promoción turística.

Galería de imágenes

Trabajos realizados

Otros proyectos y trabajos de investigación